Valencia Domingo, 06 de julio de 2008
 

Novillos de El Cotillo, muy desiguales en todo. Justos de fuerza. Tercero, cuarto y quinto tuvieron buen son.

El Sombrerero (de malva y oro), palmas tras dos avisos y silencio con otros dos avisos.
El Javi (de espuma de mar y azabache), silencio con aviso en su lote.
Diego Lleonart (de noche y oro), palmas y silencio.


Concluyó la fase clasificatoria de la tercera edición del concurso Camino a matador con un festejo anodino y de poco brillo en el que buena parte del fiasco hay que achacarlo al pobre juego de algunos de los novillos de El Cotillo que se lidiaron. Astados de muy desigual presentación, poca casta y menos fuerza que apenas dieron oportunidad de lucimiento a sus matadores, aunque también hay que decir que hubo alguno, tercero, cuarto, también el quinto, con muchas más posibilidades que sus matadores no aprovecharon.

Manuel Ocaña “El Sombrero” se enfrentó a un primer novillo que a penas se mantenía en pie y que se defendió desde su salida al ruedo sin que el novillero apenas pudiese dar un muletazo. El cuarto, que perdió las manos de salida y amenazó con rajarse, tuvo, en cambio, unas primeras embestidas potables pero que no supo o pudo aprovechar el Sombrerero, que no acabó de centrarse en una faena larguísima y muy a menos.

Javier López “El Javi” anduvo con muchas precauciones con su primero, un novillo que echó la cara arriba, sin emplearse en ningún momento, y al que toreó muy despegado. Sin llevarle ni obligarle en ningún momento, desplazándole siempre hacia afuera y dando, eso sí, muchos muletazos aunque apenas dijeron nada.
El quinto tris pese a su blandura embistió con cierto celo sin que El Javi, otra vez muy precavido, terminase de meterse con él, desplazándole siempre hacia afuera en otro trasteo kilométrico, efectista y hueco.

Diego Lleonart no se acopló nunca con el tercero, muy acelerado y destemplado, dejándose enganchar la tela con mucha frecuencia y al final sin saber que hacer con su oponente. Tampoco lo vio claro con el que cerró plaza, en una labor muy embarullada y espesa ante un novillo que tuvo cierto genio inicial pero que acabó completamente rajado.

Pero también hubo notas positivas, como el tercio de banderillas que protagonizaron Alfonso Carrasco y Vallito al tercer toro de la tarde y el ver muy recuperado a El Ruso, tras la gravísima cogida que sufrió hace unas semanas y que no acusó para nada.

Paco Delgado


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