Alicante Martes, 24 de junio de 2008
 

Toros de Victoriano del Río, justos de trapío y fuerza pero nobles.

El Juli (de azul noche y oro), palmas y dos orejas.
Manzanares (de azul rey y oro), ovación y dos orejas.
Eugenio Pérez (de espuma de mar y oro), ovación tras aviso y dos orejas tras aviso. Tomó la alternativa.

Tres cuartos de entrada.


Se cerró la feria de Hogueras tal y como comenzó, con la alternativa de otro torero local -y van veintitrés-, Eugenio Pérez. Tiró de repertorio con la capa -llevó al su primero al caballo con galleos de frente por detrás y quitó con muy bonitas crinolinas- y cuajó una más que digna primera faena a un toro noble repetidor y claro con el que se lució al torear en redondo y en las dos series al natural con las que apuró al primer toro de su carrera. También anduvo muy seguro con su más parado segundo teniendo que hacerlo todo él antes de recurrir al tremendismo para terminar de calentar el ambiente.

Aunque anduvo muy justo de fuerza, el primero de Manzanares tuvo nobleza y una embestida pronta que el alicantino supo regular para, con exquisito temple, cuajarle sobre la derecha. Al natural el toro protestó. Se lució al recibir a la verónica al quinto, que en los primeros tercios fue muy a su aire y llegó rebrincado a la muleta y sin terminar de emplearse. A base de paciencia y exponer logró sacar muletazos interminables por el pitón derecho.

Al segundo toro de la tarde le costó muchísimo seguir la muleta de El Juli, que intentó en vano sacar algo positivo. Aunque de salida no pareció tener muchas posibilidades vio claro al cuarto, llevándole muy largo en el último tercio en una labor firme en la que corrigió todos y cada uno de los defectos que tuvo un toro al que despachó de una estocada inapelable.

Paco Delgado


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