|
Toros de Las Ramblas, bien presentados y de gran juego, destacando, sobre todo, el quinto. El sexto fue el que más bajó.
Luis Francisco Esplá (de malva y oro), palmas y ovación.
Sebastián Castella (de violeta y oro), palmas tras dos avisos y ovación con aviso.
Miguel Angel Perera (de rosa y oro), dos orejas y oreja. Fue cogido por el sexto sufriendo una cornada grave en el muslo izquierdo.
Lleno.
No desaprovechó Miguel Angel Perera su primera actuación en Hogueras y no quiso que la gente echase en falta al herido José Tomás, cuya baja ocupó a plena satisfacción. Eso si, con la inestimable colaboración de una gran corrida de Las Ramblas que tuvo presencia, nobleza y calidad y cuyo único pero fue la falta de fuerza, aunque también es cierto que ninguno se cayó.
Perera formó ya un verdadero lío a su primero, al que toreó en un palmo de terreno, bajando la mano y ligando los muletazos, limpios y tersos, rematados siempre muy atrás. Sin una duda y en todo momento segurísimo, firmando una faena a más en la que apuró totalmente a un toro al que reventó de una estocada fulminante.
Con el rajado sexto tuvo que cambiar de registro, persiguiendo al toro hasta lograr uncirle a la tela y sacar muletazos larguísimos y por bajo, sin aliviarse en ningún momento y hasta consintiendo una voltereta que le costó una cornada antes de dejar otra gran estocada y redondear una gran tarde.
Sebastián Castella, en cambio, no acabó de aclararse con su noble y repetidor primero, con el que terminó muy embarullado tras un esperanzador comienzo y perdió la oreja del quinto al matar mal tras un trasteo templado y suave de marcado acento derechista.
Esplá, por su parte, vistoso con el capote y eficaz con banderillas, tiró de veteranía y oficio para dejar una actuación solvente y sin apreturas.
Paco Delgado
Comentarios
Sin comentarios
|