Valencia Domingo, 11 de mayo de 2008
 

Novillos de Torres Gallego, muy bien presentados y de buen juego en conjunto.

José Carlos Venegas (de blanco y azabache), oreja y ovación.
Pedro Marín (de rojo y oro), oreja y ovación con aviso.
Juan Francisco Prado (de azul rey y oro), oreja y oreja tras aviso.


Pese al mal estado del ruedo, se vio la que ha sido única función de la miniferia de la Virgen de Valencia. Una novillada en la que, con muy poca gente, se lidió un encierro de Hermanos Torres Gallego, muy bien presentado, justo de fuerza y noble, influyendo no poco en su comportamiento el barrizal en el que tuvieron que desenvolverse. También los novilleros se justificaron plenamente. José Carlos Venegas demostró muy buenas maneras y cumplió una faena de más a menos con su primero y de mucha paciencia con el cuarto. Pedro Marín evidenció saber lo que se lleva entre manos, dominando, además, el secretro del temple, y Juan Francisco Prado derrochó voluntad y ganas, demostrando que necesita más oportunidades.

Paco Delgado


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