Valencia Sabado, 15 de marzo de 2008
 

Novillos de María José Barral, bien presentados, blandos y nobles.

Dámaso González (de azul noche y oro), oreja y oreja con aviso.
Alejandro Esplá (de celeste y oro), vuelta tras aviso y ovación con aviso.
Vicente Marrero (de pavo y oro), oreja y ovación con aviso.

De las cuadrillas ha destacado Vicente Cabanes "El Levantino".

Un tercio de entrada.


La muy entretenida e interesante novillada de la mañana de la plantá sirvió observar la evolución de los continuadores de dos diestros de muy distinta concepción del toreo pero pertenecientes a una misma familia y Dámaso González Tarruella y Alejandro Esplá Tarruella han demostrado que quieren ser toreros y que pueden seguir la estela de sus famosos y grandes padres. Ante un blando y noble encierro de María José Barral ambos han superado con nota su presentación en una plaza de primera.
El nuevo Dámaso, en la más completa actuación de su hasta ahora corta carrera, ha toreado con no poco temple y reposo en dos muy largos trasteos en los que se ha mostrado muy en la línea paterna.
Alejandro Esplá presenta, en cambio, un estilo que recuerda poco a su padre. No banderillea y practica un toreo más sobrio y asentado. pese a su corta trayectoria y lógica falta de oficio, resolvió no sólo con disposición sino también con suficiencia y valor sereno, quedándose muy quieto y pasándose muy cerca a sus novillos.
El valenciano Vicente Marrero, por su parte, dejó una primera faena muy firme y elegante, vertical y con sentido del temple, aunque con su segundo anduvo más embarullado pero estando mucho rato ante el novillo y queriendo hacer cosas.

Paco Delgado


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