Valencia Domingo, 09 de marzo de 2008
 

Novillos de Los Chospes, muy bien presentados y, salvo primero y sexto, de buen juego, destacando el tercero.

Lumbrerita (de blanco y plata), vuelta y silencio tras aviso.
Rubén Pinar (de rojo y oro), oreja y oreja.
Juan Luis Rodríguez (de turquesa y oro), vuelta tras aviso y silencio con aviso.

De las cuadrillas destacaron Alberto Martínez y Niño Belén.

Casi media entrada.


Ayer la tarde fue de Albacete. Y no sólo por tiempecito que hizo -el viento que barría la plaza parecía el que cría sabañones desde el Montpichel hasta La Higuera-, sino también porque los protagonistas fueron de la tierra de Benjamín Palencia.
Desde el ganado, marcado con el hierro de Los Chospes, hasta el gran triunfador de la tarde, Rubén Pinar, pasando por la buena imagen que dio otro de los alternantes, Juan Luis Rodrìguez, y, desde luego, por el mucho público que llegó desde aquellas tierras siguiendo a sus toreros.
Y no defraudaron los albacetenses. Los novillos de Fernando Moreno, excelentemente presentados, dieron juego y posibilidades, permitiendo a Rubèn Pinar componer dos trasteos em los que demostró andar muy fácil, con habilidad y chispa que le valieron salir a hombros. Su primera faena, planteada en el tercio por culpa del viento, tuvo más reposo e intensidad y su segunda, ante un astado que acusò el esfuerzo que realizó en el peto, paciencia y cabeza.
Juan Luis Rodrìguez demostró muy buenas maneras y gusto con su primero, el de mejor son del encierro, toreando con temple y largura, perdiendo la oreja al tardar en doblar su oponente. El que cerró plaza protestó más y no terminó de acoplarse ni con el novillo ni con el viento.
Lumbrerita, que no es de Albacete, lo acusó. Derrochó voluntad y ganas y, a su manera, logró sacar varias series limpias a su primero, un novillo sin fuerza, celo ni fijeza, decantándose con el cuarto por la cantidad en detrimento de la calidad.

Paco Delgado


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