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Toros de Puerto Frontino, el cuarto lidiado como sobrero, de impresionante presencia y en conjunto manejables. El cuarto fue el que más complicaciones sacó.
López Chaves (de azul marino y oro), silencio y silencio.
Paco Ramos (de celeste y oro), silencio con aviso en su lote.
Oscar Sanz (de burdeos y oro), ovación con aviso y vuelta al ruedo.
De las cuadrillas destacaron Domingo Navarro y Curro Robles.
Más de media entrada.
Comenzó fuerte la feria y la corrida de Puerto Frontino, de impresionante presencia, con cuajo y remate, dio también para que los de coleta hubieran conseguido más.
Oscar Sanz, que tomó la alternativa, fue el que mejor imagen dio. Muy firme y superando el nerviosismo inicial, muy puesto pese a lo poco que ha toreado, sacó todo lo que tuvo el toro de su doctorado -”Solterito”, negro, de 583 kilos y marcado con el número 62- en una faena muy seria y concentrada, luciendo en series necesariamente cortas por el pitón derecho y arriesgando mucho al torear al natural, por donde el astado tuvo más peligro.
Le costó acoplarse con el que cerró plaza, derrochando voluntad, aunque esas ganas le llevaron a embarullarse, logrando muletazos aislados y rematando con una contundente estocada que debería haber merecido mayor recompensa.
López Chaves anduvo desconfiado y sin reposo con su primero, sin definir faena y matando también con muchas precauciones, abreviando con el avisado sobrero que hizo cuarto, un toro con muchos más problemas y complicaciones, en tanto que
Paco Ramos no justificó su inclusión en la feria. Sólo sacó muletazos inconexos a su primero, y pese al interés que puso con el quinto no logró nada positivo, perdiéndose en una larga e inútil porfía.
Paco Delgado
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