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Cuatro novillos de José Vázquez y dos sobreros, segundo y sexto, de Fuente Ymbro, bien presentados y en general de buen juego.
Fco. Javier Bernal (de coral y oro), palmas con aviso y vuelta.
Octavio García "El Payo" (de salmón y oro), palmas tras dos avisos y silencio.
Alejandro Esplá (de coral y oro), oreja tras aviso y oreja.
En una mañana gris y desapacible, con un fuerte viento que molestó a todos, pero especialmente a los de coleta, se ha celebrado la segunda y última novillada del ciclo de apertura de la temporada en la plaza de Alicante.
Con un cuarto de entrada se han lidado cuatro novillos de José Vázquez y dos, segundo y sexto, de Fuente Ymbro, corridos como sobreros al lesionares los titulares. Conjunto de más que suficiente presencia y de, en conjunto, buen juego y posibilidades.
Francisco Javier Bernal volvió a mostrar sus buenas maneras y se lució al recibir de capa a su primero, al que tuvo que llevar al abrigo del viento para sacar un buen par de tandas de magnífico trazo.
Con el cuarto, en cambio, no se acopló, muy bulidor, eso sí, pero siempre al ritmo que marcó un novillo que se acabó rajando.
También El Payo, nuevo en esta plaza, evidenció clase y un buen concepto del toreo, plantando cara al bravo primer sobrero de Fuente Ymbro. A base de series largas y casi siempre limpias sacó un trasteo muy aseado que estropeó con la espada.
Cambió el panorama con el quinto, al que dejó que fuese a su aire y no le terminó de someter, dejando que el animal se fuese enseguida a refugiarse a tablas sin que pudiese hilvanar dos muletazos seguidos.
La primera oreja de la mañana fue para un espectacular Alejandro Esplá, vistoso y variado con el capote y muy asentado con la muleta, corriendo la mano con temple y tirando de repertorio en un trasteo que no decayó en ningún momento, logrando la puerta grande al cortar otra oreja del sexto, otro sobrero de Fuente Ymbo con el que dio sensación de madurez. Volvió a exhibirse como un hábil y fácil capotero y con la muleta, sin apenas concesiones a la galería, basó su quehacer en la mano zurda, llevando siempre muy sometido a su oponente y dejando varios ayudados por bajo de cartel. Con la espada estuvo muy certero y el estoconazo con que tumbó al novillo le valió salir a hombros.
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