Valencia Viernes, 10 de agosto de 2007
 

Novillos de Mari Carmen Camacho, muy desiguales, blandos y sin fondo.

Pepe Moral (de azul noche y oro), silencio con aviso en los dos.
Rubén Pinar (de verdegay y oro), oreja y oreja.
Miguel Tendero (de verde bandera y oro), ovación y vuelta.


La plaza de Valencia volvió a abrir sus puertas tras la feria de julio con una novillada en la que se repetía a dos de los triunfadores de aquel serial, a quienes se enfrentó a un encierro de Mari Carmen Camacho de muy desigual presencia, poca fuerza y menos fondo.
Sin embargo, el triunfador del festejo fue un torero nuevo en esta plaza, Rubén Pinar, que hizo bueno a su desentendido primero mostrando mucho oficio, recursos y alguna que otra trampa, llegando, eso sì, enseguida al numeroso público que presenció la función y cuya asistencia fue la otra gran noticia del evento. A su segundo, un sobrero chico, sin fuerza ni gracia, también supo buscarle las vueltas hasta sacarle todo lo que tuvo para llevarse otra oreja que le abría la puerta grande.
Miguel Tendero anduvo muy firme con su distraido y manso primero y mucho más acelerado y efectista con el feo sexto, al que se le dio una desordenada y caótica lidia antes de que el animal acabase rajado.
Pepe Moral, por su parte, con el lote más desagradecido, tan solo pudo evidenciar sus buenas maneras con su blando primero, no aclarándose luego, mucho más espeso, con el rebrincado y sin humillar novillo que hizo cuarto.

Paco Delgado


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