Valencia Domingo, 22 de julio de 2007
 

Novillos de Santos Alcalde, desiguales, justos de fuerza y raza pero manejables.

Oscar Sanz (de grosella y oro), oreja y ovación tras aviso.
Andrés González (de blanco y oro), ovación y silencio tras aviso.
Pepe Moral (de azul noche y oro), oreja y silencio tras aviso.

De las cuadrillas destacó Niño Belén.

Un tercio de entrada.


La primera novillada incluida en la presente edición de la feria de San Jaime discurría sin emoción y con escaso interés, hasta que se hizo presente en el ruedo Pepe Moral. Se lució ya con el capote al veroniquear a su primero y su inicio de faena, con unos trincherazos de cartel, dejaron claro que se estaba ante un torero posible, cumpliendo luego un trasteo en el que toreó con temple, con la muleta siempre puesta y ligando los muletazos, muy quieto, sin enmendarse y sabiendo lo que hacía. Quiso redondar su triunfo con el gazapón sexto, al que supo fijar en los medios para torear de nuevo con temple y ligazón, aunque al natural el astado no tragó y terminó rajándose. Por si fuera poco, al final el novillero sevillano falló con el estoque .
Otra oreja había conseguido antes Oscar Sanz de su primero, con el que estuvo muy decidido, demostrando una vez más sus buenas maneras y sacando, a base de tesón y ganas, una faena intermitente aunque sobrada.
En cuarto lugar, Sanz se enfrentó a un novillo que permitió al valenciano otra faena muy compuesta y templada, sobre todo en su primera mitad, pero en la que faltó la emoción que no tuvo el de Santos Alcalde y se terminó difuminando.
El segundo novillo de la tarde no tuvo fijeza y salió suelto de las suertes. Andrés González empezó de rodillas una faena en la que instrumentó muchos muletazos pero que en conjunto no dijeron nada. En el quinto se mantuvo en el mismo son, eligiendo cantidad en detrimento de la calidad.

Paco Delgado.


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