Valencia Miercoles, 18 de julio de 2007
 

Cuatro toros de Marqués de Domecq y dos sobreros de La Palmosilla, segundo, y Jandilla, quinto. Conjunto desigual y justo de prersentación y también de poco juego. Tercero y, sobre todo, cuarto, fueron los mejores.

Vicente Barrera (de perla y oro), ovación y oreja.
El Juli (de morado y oro), ovación y ovación tras petición.
Sebastián Castella (de lila y oro), oreja tras aviso y ovación.

Destacaron Carretero, Curro Molina y Raúl Blázquez.

Tres cuartos de entrada.


Cambió el panorama en el segundo festejo del abono de julio y el conjunto de semovientes que salió al ruedo tuvo buena parte de culpa en el fiasco.
Se lidió un revoltijo de toros de tres hierros distintos, de muy desigual -y siempre tirando hacia abajo- presencia, también muy justos de fuerza y, en general, deslucidos.
Hubo que esperar a que saliese el tercero para que la función se fuese arriba. Castella, que inició su labor con unos escalofriantes pases cambiados por la espalda, se arrimó como un desesperado, quedándose muy quieto y procurando bajar la mano para componer un trasteo en el que terminó agobiando a su antagonista. Mucho más claro y con mejor son fue el cuarto, también el de más cuajo del encierro, y con él Vicente Barrera pudo llevar a cabo una de sus típicas faenas de planta asentada y vertical, templadas y buscando la ligazón entre los muletazos.
Luego Castella, con el que cerró plaza, fue de más a menos y acabó a gorrazos con el brusco sexto, con el que estuvo encimista y terco y antes Barrera apenas pudo hacer nada con su primero, un toro totalmente a contraestilo del de Cronista Carreres.
Tampoco tuvo material para lucimientos El Juli con su primero, un sobrero de La Palmosilla, endeble y soso, y sacó todo lo que tuvo el segundo de su lote, una raspa fea y desgarbada de Jandilla a la que mató de un formidable volapié que hubiese podido valer una oreja por sí solo.

Paco Delgado


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