Las Ventas Martes, 29 de mayo de 2007
 

Toros de Dolores Aguirre, mansos y con peligro.

El Califa, silencio y silencio tras aviso
Rafaelillo, ovación tras aviso y vuelta tras petición y aviso
Gómez Escorial, silencio tras aviso y silencio


IMPOSIBLE, SÍ
Ricardo Díaz-Manresa
29-mayo-07


Imposible salvo algo del quinto. Un imposible anunciado. Dolores Aguirre ?estaba previsto y aquí lo escribimos- es una factoría de mansos, que de vez en cuando echa algún violento y lo premian en Bilbao. Mucha carne, muchos pitones, mucha angustia y, por supuesto, muchos dolores doña Dolores. A esto les llaman corridas toristas, con toros mansísimos y toreros desahuciados.

Bueno, no todos, porque Rafaelillo, el murciano, ha dado un paso de gigante para enrolarse en el grupo de su paisano Liria, dispuesto a matar las corridas duras del día duro de las ferias grandes. Torero con sus limitaciones y con su gran corazón y sin acordarse de la tremenda paliza que sufrió en esta feria y en esta plaza el año pasado y cuya recuperación le llevó muchos, pero muchos, días. Lucha desesperadamente para ganarse un sitio en los días del ay, del uy y del terror y deja ?es ley de vida- la tarde de olés y blanduras para otros.

Oportunidad, por tanto, aprovechada. No pueden decir lo mismo el Califa y Gómez Escorial. El Califa tuvo dos trenes y no pudo subirse. Paradójicamente, en años anteriores y por dos veces, Madrid le dió el gran salvoconducto pero lo perdió una y otra vez y en el futuro lo va a tener dificilísimo. Lo tuvo, no lo retuvo y ya ni tiene ni retiene.

Lo de Gómez Escorial ?una vocación huérfana de las mínimas alegrías- es otro cantar. Lo ha intentado pero la fortuna le ha dicho siempre no. Un caso de afición no compensada nunca. Seguir por este camino tan negro es incoherente, ilógico y absurdo. Tiene la libertad para hacer lo que desee. Desde fuera y lejos se ve tan imposible como los toros de los dolores.



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