Las Ventas Lunes, 28 de mayo de 2007
 

Novillos de La Quinta, de buen juego.

Benjamín Gómez, silencio en ambos
Miguel Ángel Cañas, silencio en su lote
José María Lázaro, ovación tras aviso y oreja


NOVILLOS DE TRIUNFO
Ricardo Díaz-Manresa
28-mayo-07

Los novilleros de antes venían ?muchísimos- a comerse el mundo. Su hambre de triunfo era patente. Ahora las modas, los hábitos y las circunstancias han cambiado y es una estupidez no querer aceptar el signo de los tiempos. Sólo luchar contracorriente.

Benigno Gómez, Miguel Ángel Cañas y José María Lázaro, que llevan tiempo queriendo ser toreros, habrían soñado torear en San Isidro y que le salieran novillos como éstos de La Quinta. El tercero fue estupendo y el 4º y 6º también eran de triunfo dentro de una buena tónica general.

Benigno Gómez desaprovechó su oportunidad. Con menos mimbres, también la desaprovechó Cañas. Y el tercero, José María Lázaro, tuvo material de puerta grande y se quedó en una oreja del siglo XXI. Ya saben. El público la pidió ?supongo- como premio a su labor en las dos faenas. Eso sí, Lázaro estuvo en novillero, que ya es decir en estos tiempos. Se ve que está puesto, que ha toreado mucho y preparado para la alternativa del próximo domingo. Pero tiene delante un camino durísimo. Hay que apretar más.

Me gustaría que los profesores de las Escuelas Taurinas ?extoreros de segunda o tercera fila- le dijeran a los alumnos que hay una cosa que se llama muleta y que la muleta tiene un territorio que se denomina panza y que ahí tienen que ir toreados los buenos novillos. Que lo de Ponce está muy bien, para eso es el científico y el arquitecto según todos los nuevos y algunos viejos informadores, profesionales o no, pero ese no es el camino de todos los días y todos los toros.



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