Las Ventas Jueves, 24 de mayo de 2007
 

Toros de Alcurrucén, el quinto como sobrero, desiguales.

Enrique Ponce,  ovación tras aviso y gran ovación tras petición y aviso
El Cid, ovación y silencio
Matías Tejela, aplausos y silencio
El Cid fue cogido por el segundo, que sufrió un puntazo en la cara interna del muslo izquierdo y una contusión en el escroto de carácter leve.


DEMASIADO PICO
Ricardo Díaz-Manresa
24-mayo-07

José Fuentes, aquel torero de Linares que nunca pasó de la segunda fila, que toreaba cursimente bien, conocido como el Rey del Pico entonces y desquiciado por los gritos de los aficionados que lo denunciaban, quizá sería hoy figura del toreo. Hoy, como todos los días, el pico, incluídos los de las actuaciones ?excepcionales con Puerta Grande?, ha sido el protagonista de la corrida. Como casi siempre. El día que un torero coja la muleta por el centro ?con la derecha o con la izquierda, sobre todo con ésta- y la adelante planchada y toree así metiendo los dos pitones del toro en la muleta, y no uno como es habitual, hay un terremoto. Siempre y cuando que no sea un recurso técnico necesario, que no es el caso en la mayoría de las ocasiones.

Bueno, con pico y todo, el público, santo. Y santo con Enrique Ponce. Enrique ¿por qué no quieres venir a Madrid, si te idolatran y te aplauden todo? Vienes un día para cumplir, estar en la pomada, inscribirte en la pequeña y gran historia de San Isidro, aumentas tus estadísticas espectaculares y particulares y si te ví no me acuerdo. Ven más, hombre, que aquí te quieren.

Dos avisos ?el del 4º antes de entrar a matar- siguiendo la tradición de la casa, aburrido y aburridor en el primero, con largos e intensos paseos y muletazos de uno en uno, mucho toque y pocas estrecheces. Tantos toques y más disposición en el cuarto, en faena larga, pausada, pensada, hecha, rehecha, sobada. También de pico y de uno en uno. La espada hizo que bastantes no sacaran el pañuelo y los que lo hicieron ?menos de la décima parte de la plaza- chillaran mucho. En fin, Enrique, no te quejes de Madrid que la mayoría te ama.

La gran voltereta sufrida en el segundo en el tanteo con el capote desarboló al Cid que no fue el Cid en la muleta. Tampoco en el otro, protestado y picado inmisericorde cuando se veía su falta de fuerza. Lo que es la vida : ahora y en este día que manejar bien o mal la espada era mero trámite, mató bien. No recordó al Cid.

Tejela, el sustituto de Rincón, agraciado con la Puerta Grande el otro día en día de tómbola, fue el Tejela de siempre. Mediotoreó al buen tercero y mediocumplió en el último. Y no sé si se vuelve al sitio en que se encontraba antes del triunfo. También tiene que olvidar a José Fuentes, como todos.

Al aburrimiento contribuyeron ?salvo el de Tejela- los sosísimos toros de los hermanos Lozano ?siempre presentes en Las Ventas para seguir martirizándonos- con la cara alta y dos pitones.




Comentarios

Sin comentarios