Las Ventas Sabado, 19 de mayo de 2007
 

Cuatro toros de Benítez Cubero y dos de María Pallarés, descastados y deslucidos.

Antonio Domecq, vuelta al ruedo y ovación.
Sergio Galán, vuelta al ruedo tras petición y oreja.
Diego Ventura, silencio y dos orejas


APOSTAR SOBRE SEGURO
Ricardo Díaz-Manresa



Dice un amigo mío, muy aficionado al toreo a pie, que cada vez le gustan más las corridas de rejones y que pondría más en San Isidro, lo que es una muy correcta y lógica petición a la vista de los resultados. Apostar por una corrida de rejoneo es apostar a la diversión, al triunfo, a la alegría, a aprovechar la tarde mientras que una corrida a pie suele ser todo lo contrario. Si miramos las estadísticas, la realidad es apabullante. Y más ahora que el público, incluído el de Madrid, está menos interesado que nunca en las cosas de la tauromaquia. Quiere entretenimiento y lo tiene en las corridas de rejones.

Por si fuera poco, el rejoneo se perfecciona cada vez más y el espectáculo suele ser de categoría. Como de categoría ha sido el triunfo de Diego Ventura, en ese grupo de jóvenes que lucha por suceder a Hermoso de Mendoza, el héroe mítico, el revolucionario, el defensor como nadie del rejoneo.

Como lucha Sergio Galán, otras veces triunfador absoluto y hoy triunfador a medias.

Menos en la lucha Antonio Domecq, que nos aporta su seriedad y su clasicismo.

Lo escrito : apostar sobre seguro. Y así tuvimos una buena tarde en Madrid ofrecida por el rejoneo, que se abre paso de forma importante.



Comentarios

Sin comentarios