Las Ventas Domingo, 13 de mayo de 2007
 

Cuatro toros de José Escolar y dos de Hernández Plá, desiguales.

El Fundi, pitos tras dos avisos y pitos.
José Ignacio Ramos, silencio en los dos
Fernando Robleño, ovación tras aviso y vuelta tras fuerte petición


SUFRIR
Ricardo Díaz-Manresa

Unos vienen a esta vida con el sino de sufrir y otros de gozar. La suerte está muy mal repartida, pero es lo que hay. La terna ?Fundi, Ramos, Robleño- es de las de sufrir, aunque Jose Pedro tenga un presente más halagüeño tras un pasado con muchas fatiguitas. Incluso los toros cercanos de Escolar le son hostiles.

En la feria no sale ni una corrida en condiciones ni con remiendos de Pla y los toreros las pasan canutas. Incluso tienen que sufrir tras ver morir a sus oponentes, como Robleño, porque no les dan la oreja, con lo aficionada que es la afición ?o sea, afición de la afición dominical o no- a pedir orejas. Es la tómbola de la inconsecuencia. El día de sí debió ser no y el día de no debió ser sí.

Pero no nos quejemos. Fuera de la plaza, la vida está bastante más loca. Miremos la televisión. El manicomio nacional no cesa.



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