Valencia. Media plaza Domingo, 13 de mayo de 2007
 

Toros de Montalvo, bien presentados y de buen juego en general. Deslucidos 2º y 6º, complicado el 5º.

El Renco, saludos tras aviso y oreja.
José Manuel Prieto, saludos tras aviso y oreja.
Paco Ramos, oreja y silencio tras aviso.


Empataron a una oreja los toreros. Esta vez tuvieron buena materia prima en general. Es decir, que hubo toros para todos los gustos, y con ellos toreo suave, mecido y templado, el de El Renco al primero, o vibrante y entregado, el de Paco Ramos al tercero, o emocionante y meritorio, el de José Manuel Prieto al quinto.

El Renco no consiguió la oreja del que toreó con excelente sentido del temple porque no anduvo fino con el estoque. Sin embargo se la cortó al segundo de su lote, con el que se lució sobre todo toreando en redondo por el pitón derecho y con un manojo de remates inspirados y con pellizco. Por cierto que a éste se había ido a recibirlo a Porta Gayola en lo que fueron unos momentos angustiosos, con el toro parado a escasos dos metros del alicantino, que tuvo la sangre fría de esperar sin inmutarse hasta provocar su arrancada final. Lo dicho, pura agonía.

José Manuel Prieto, que se había contagiado de la sosería de su primero, se la cortó al quinto de la tarde, tan encastado como complicado. No permitía ningún tipo de error el de Montalvo, y el conquense logró los mejores pasajes de su labor cuando acertó a citarlo cruzado y llevarlo muy sometido por abajo.

Paco Ramos firmó la mejor tanda de naturales de la tarde frente al tercero, al que fue atemperando y limando violencias a medida que transcurría la faena, que fue creciendo en temple y cadencia. Lástima que no pudiese rematar su actuación con el insulso que cerró festejo.



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