Valencia. Un cuarto de plaza. Sabado, 12 de mayo de 2007
 

Novillos de Manolo González, el 3º con el hierro de González Sánchez Dalp, deslucidos en general. Destacaron 4º y 6º.

Pedro Herreros 'Lumbrerita': silencio y oreja tras aviso.
Alejandro Rodríguez: palmas y saludos tras aviso.
Cayetano García: silencio y oreja.

Vicente Yesteras y Bernardo del Valle “Vallito” se desmonteraron tras banderillear al segundo.


No fue la novillada esperada. Los ejemplares de Manolo González no fueron el mejor ejemplo de una divisa otrora emblemática. Bajo su nobleza se escondía tanta sosería como falta de casta y, salvo cuarto y sexto, no transmitieron al tendido la más mínima emoción. Dos ejemplares buenos; dos de seis. No parece bagaje exiguo, máxime cuando la oreja que se les cortó acabó sabiendo a poco.

La primera la consiguió un entregado Lumbrerita, tesonero y voluntarioso, al que hay que agradecer tanto ímpetu y recriminarle que sus tandas fuesen tan cortas, tan ínfimas. En los tiempos que corren las series generosas de pases ligados cotizan al alza en el haber de la emoción y, a la postre, en la bolsa de premios auriculares.

La otra oreja se la llevó Cayetano García, que suplió su ayuno de técnica con arrojo y ahínco. El valenciano quiso mostrase como torero de quietud y ligazón en un palmo de terreno. No siempre lo consiguió pero, al menos, lo intentó sin volver la cara ni dar un paso atrás.

Alejandro Rodríguez fue el único que se fue de vacío, y no por falta de ganas y de disposición. Al castellonense se le vio muy firme y seguro toda la tarde, haciendo las cosas con tanto oficio como torería. Pero pechó con el peor lote y el lucimiento final fue pura quimera.



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