|
Cuatro toros de Lagunajanda, uno de José Luis Pereda y otro de Espartaco, deslucidos.
López Chaves, silencio en su lote
Eduardo Gallo, silencio y silencio
El Capea, silencio en los dos
LO PREVISTO
Ricardo Díaz-Manresa
El toreo es imprevisible, menos mal, pero mucho menos de lo que se cree. Los que saben de esto, cada vez un número menor sobre todo en Madrid, no les pilla de sorpresa que de Lagunajanda lo mejor sea su nombre tan musical como rotundo y que de los toreros se podía esperar algo de López Chaves, poco de Gallo y menos de Capea. Terna previsible. Y ya ven : el atractivo era su composición salmantina, que tras el resultado habrá dejado la moral de los paisanos por los suelos. Salamanca : quien te ha visto y quien te ve.
Pero sí, los que convierten el toreo imprevisible en previsible se lo cargan porque matan la ilusión ?el gran motor de la vida- de tanta gente. Y no se desesperen, que de éstas -como ?la salmantina?- va haber unas cuantas. Y, mientras, el abono cautivo repartiendo y regalando entradas. Y ni así : un viernes y con la ilusión de los principios, ni con los cautivos la plaza estaba llena. Ni con los cautivos ni con los salmantinos esperanzados.
Comentarios
Sin comentarios
|