Valencia Sabado, 20 de marzo de 2010
 

Cinco toros de Jandilla y uno, segundo, con el hierro de Vegahermosa. Muy bien presentados y de buen juego. El mejor ha sido el quinto y el más parado, el segundo.

Rivera Ordóñez(de buganvilla y oro), silencio y vuelta al ruedo.
El Fandi(de negro y plata), silencio y oreja.
Rubén Pinar (de rosa y oro), oreja tras aviso y ovación tras dos avisos.

Dos tercios de entrada.


El penúltimo cartucho fallero se fue en una tarde de perros -y no lo digo por el ganado: precisamente se lidió un encierro de Jandilla muy bien presentado, sin excesiva romana pero con su seriedad y su cuajo- en la que Rubén Pinar, que sustituyó al lesionado Perera, pudo salir a hombros pero se tuvo que conformar con sumar una única oreja.
Fue la de su primer toro, justo de fuerza y gazapón de salida pero que tuvo recorrido y nobleza en la muleta del albacetense, que supo llevarle sin tirones, ayudándole, y ligando los muletazos con temple; sobre todo por el pitón derecho, ya que al natural el animal protestó más. También tuvo buen son el sexto, con el que, pese a dejar la muleta retrasada, dejó otra faena de garra y tesón que de no haber tardado en matar le habría valido la puerta grande.

El Fandi, otra vez a lo suyo, firmó sendos tercios de banderillas muy espectaculares y si nada pudo hacer con el parado segundo, con el mucho más vivo y emocionante quinto busco el triunfo fácil, en tanto que Rivera Ordóñez banderilleó sin pena ni gloria y no dijo nada en el último tercio.

Paco Delgado




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