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Toros de Los Espartales, desiguales de presentación y justos de fuerza y casta.
Antonio Domecq, palmas.
Andy Cartagena, oreja.
Alvaro Montes, palmas.
Sergio Galán, palmas.
Sergio Domínguez, palmas.
Leonardo Hernández, palmas.
Tres cuatros de entrada.
Pese a que el frío daba mucho que pensar, la plaza registró tres cuartos de entrada para el festejo de rejones. Una función en la que, un año más, se confió en Los Espartales para servir los toros, justos de presencia, fuerza y casta en esta ocasión y con los que tampoco acabaron de lucir los rejoneadores.
Andy Cartagena se llevó el único trofeo por una actuación templadísima, entusiasmando con sus quiebros y cabriolas en la cara del toro y en la se mantuvo en la norma sin renunciar a la espectacularidad.
Sergio Galán, que demostró que su caballo "Montolíu" es una auténtica estrella, dejó escapar el premio por tardar en matar tras evidenciar su clasicismo. Nota también típica en un Antonio Domecq, quien con el astado más a modo del encierro estuvo tan aseado como opaco.
Álvaro Montes, que se hizo aplaudir al recibir a porta gayola a su antagonista, fue de más a menos, como su oponente, y Sergio Domínguez, que llegó pronto a la gente, lo estropeó todo al final al matar mal.
Leonardo Hernández lo tuvo que hacer todo él ante un toro distraído con el que hubo bastante desajuste, desacatando finalmente las órdenes del presidente y clavando cuantos hierros creyó oportuno. Rebeldía que no le sirvió de mucho puesto que mató tarde y mal y se evaporó la posibilidad de triunfo.
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