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Varias
Festival a beneficio de la Asociación Valenciana de Caridad.
Astados de las siguientes ganaderías por orden de aparición en el ruedo: Fermín Bohórquez, Juan Pedro Domecq, Zalduendo, Hermanos García Giménez, Garcigrande, Nuñez del Cuvillo, La Palmosilla y Montalvo. Media entrada. Tarde nublada y fresquita. Manolo Manzanares, dos orejas, Espartaco, dos orejas, Ponce, ovación, El Fandi, una oreja, José María Mananares, dos orejas y fuerte petición de rabo, Perera, una oreja, Talavante, una oreja, José Arévalo, dos orejas.
La tarde dió mucho de si. Dió para que muchos espectadores se enfadasen con los prolegómenos de un festejo que jamás debió comenzar a una hora tan avanzada. Si los festejos de la feria de la Comunidad empezaron a las cinco de la tarde no había razón para que este festival lo hiciera a las seis.
Aunque la Asociación Valenciana de Caridad exigiese ese horario, en aras a que acudiese mucho público, el resultado ya han visto cual ha sido. Muchos aficionados rehusaron ir a la plaza, sobre todo los que se desplazan desde los pueblos, porque todo hacia presagiar que el final del espectáculo sería bien entrada la noche. A las 21.30 horas.
Bueno, pues a la seis de la tarde después del paseillo, en el que se guardó un minuto de silencio en memoria del matador de toros retirado y en la actualidad periodista taurino, Juanito Posada, fallecido el día anterior, se anunció que se iban a entregar unos obsequios (socarrats) a los intervinientes.
Palabras poco inteligibles de Carlos Rodríguez, parlamentos de otros, para finalizar Antonio Casanova Safont, presidente de la Asociación para agradecer la presencia de los espectadores y explicar los fines a que se dedica tan benefactora institución.
Resultado a las 18.22 salío el primer astado de torilles. Final del festejo a las 21.30.
Pregunta: ¿Por qué no se entregaron los obsequios al final?
Respuesta: Porque no hubiese quedado nadie en la plaza.
Bien, vamos con el festival, que es de lo que se trata.
Manolo Manzanares, sorprendió por lo bien que clavó y también por su manejo de los caballos. Excelente cuadra con algunos equinos con el hierro de Pablo Hermoso de Mendoza.
Espartaco. Hecho un maestro. Con un poso de veteranía y torería que deleitó a los tendidos.
Ponce. Todos los astados dieron juego, unos más y otros menos. El "zalduendo" de Ponce, nada. Imposible. Para que Enrique no tuviese material como sería su antagonista.
El Fandi, en su línea de cumplidor y exhibiendo unas facultadres físicas sensacionales.
José María Manzanares. Cumbre. Ya no se puede torear mejor. Tampoco se puede torear más despacio. Me faltan adjetivos para destacar su actuación. En una palabra. Inenarrable.
Perera. Muy bien. Calidad. Temple y sentido de la ligazón.
Talavante. Su deseo de agradar le obligó a realizar una faena excesiva de metraje. Bien.
José Arévalo. En su papel de todoterreno. No se afligió ante el plantel de figuras que tenía delante. Este puede ser. No hablo de exquisiteces, pero insisto, este puede llegar. Ya veremos...
Notas finales. El paseillo se hizo sin el tradicional "Pan y Toros", porque la banda de música procedente de Buñol, no tenían la partitura. Se hizo con el pasodoble "Gallito". Fallo garrafal.
Se deshace el paseillo y la banda sigue sonando a pesar de que por tres veces a través de la megafonía se pedía que parase. Nuestro buen amigo Salvador Boiix, encargado de coordinar a la banda, insiste en decir que no se oia la megafonía. Otro error.
Mañana les contaremos el acto organizado por ASABAF. Prometido.
Francisco Picó
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