Algemesí. Miercoles, 23 de septiembre de 2009
 

Cinco erales de Nazario Ibáñez, bien presentados, bueno el 1º, descastados 2º, 3º y 4º, y manejable el 5º.

Jesús Chover (de Valencia): saludos tras aviso
David Galván (de Jerez): saludos tras aviso
Juan Cervera (de Valencia): saludos tras aviso
Dorian (de Beziers): silencio tras dos avisos
Román (de Valencia): oreja tras dos avisos


Agua y más agua. Diecisiete horas diluviando, y un momento antes del festejo paró el aguacero. Mirábamos las nubes y pensábamos: ¿Será una tregua traicionera? ¿Descargará en cuanto comience la novillada o nos dejará disfrutarla hasta el final? Transcurría la tarde entre miradas al ruedo y al cielo, y el temporal nos iba respetando. Pero salió el último novillo y la lluvia se hizo presente. Duró un suspiro, lo que tardó Román en calentar el ruedo, incendiar el agua y hacerla desaparecer.

Fue el triunfador moral y real del festejo. Cortó la única oreja, que bien pudieron ser dos o algo más si acierta pronto y bien con los aceros. Aunque lo más importante fue la extraordinaria sensación que dejó en la plaza. Como declaración de intenciones largas cambiadas y un ajustadísimo quite por gaoneras. No fue fácil su novillo, de embestida descompuesta, que si fue largo en sus viajes fue gracias al temple del valenciano. Torero de plantas asentadas y de muleta adelantada, de desparpajo y de recursos, vistoso, pero también de muleta baja y poderosa. Me gustó su chispa, su capacidad de resolver en la cara del astado, y sus naturales largos y mandones. Ojo con este Román.

La novillada había empezado con la interesante actuación de Jesús Chover ante el mejor novillo del encierro. Variadísimo y entregado en los tres tercios, acabó mostrando su faceta ojedista en los últimos compases de la faena, y si no consiguió trofeos fue únicamente por su deficiente uso del descabello.

El resto de componentes de la terna estuvo condicionado por el mal juego del ganado, al que le faltó entrega. Lo intentó incansable Galván, pero anduvo destemplado. Cervera estuvo por encima de su oponente con facilidad y oficio, pero sin conexión, y Dorian se mostró muy desconfiado.

CARLOS BUENO.



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