Castellón Lunes, 19 de marzo de 2007
 

Toros de Victorino Martín, complicados y exigentes.

Antonio Ferrera (de fucsia y oro), vuelta y silencio tras aviso.
López Chaves (de rosa y oro), ovación con aviso y ovación.
Luis Bolívar (de esmeralda y oro), silencio y oreja.


Se cerró la feria de Castellón con la tradicional corrida de Victorino Martín, lidiándose un encierro típico de esta ganadería, tanto en hechuras como en comportamiento. Un conjunto escurrido, vareado, bajo, largo, bien armado y duros de patas, complicados y muy exigentes para los toreros, quienes, por si eran pocas las dificultades de los toros, tuvieron a la meteorología en contra en forma de un fuerte viento racheado.

La única oreja de la tarde fue para Luis Bolívar, que supo aprovechar las más bonancibles embestidas del sexto, un toro manso en los primeros tercios pero que luego fue noble y pastueño. Con el mirón tercero sólo pudo estar voluntarioso.

Antonio Ferrera supo buscarle las vueltas a su gazapón primero hasta sacarle naturales largos y templados y aguantó muchísimo al cuarto, un toro más parado y a la defensiva con el que cumplió un arriesgado tercio de banderillas.

Domingo López Chaves estuvo valentísimo toda la tarde. Su primero no admitía dudas y, a pesar del viento, terminó hasta templando sus muletazos. También estuvo mucho rato con el quinto, un toro con genio con el que firmó naturales de excelente trazo sin que el público terminase de entrar en su faena.

Paco Delgado.


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