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Toros de Manolo González, bien presentados y de gran juego, destacando los corridos en primer y tercer lugar.
Matías Tejela (de blanco y oro), ovación y oreja.
Daniel Luque (de crema y azabache), oreja y ovación con aviso.
Rubén Pinar (de burdeos y oro), dos orejas y ovación tras aviso.
Un cuarto de entrada.
Hay que convenir que la feria de Hogueras, en su apartado ganadero, fue de nota y, con la excepción más destacada de los toros de La Campana, prácticamente a diario hubo toros para poder lucir y triunfar.
No fue la excepción la corrida de Manolo González lidiada en la última corrida del abono y sus ejemplares, puede que mejor presentados y más cuajados que la media de la feria, pusieron en bandeja el triunfo a sus matadores.
Pero sólo uno lo consiguió, Rubén Pinar, que ya se llevó las dos orejas de su repetidor primero tras una faena en la que, muy firme, bajó mucho la mano y ligó los muletazos, alargando luego las embestidas de su oponente cuando este amagó con quedarse más corto tras una entregadísima lidia. Al sexto, que tuvo un punto más de violencia, le costó más humillar pero también embistió incansable, encontrándose siempre puesta en la cara la muleta de Pinar, que supo rebajarle a base de disposición, quietud y mando.
Otra oreja se llevó Daniel Luque de su primero por un trasteo en el que pecó de encimista y fue ovacionado al acabar con el quinto, con el que primó la estética y la apariencia sobre el fondo, en tanto que Matías Tejela no encontró respiro de su repetidor primero, al que no pudo para ni fijar, y tampoco acabó de centrarse con el cuarto, un toro con menos fuerza pero que también dejó estar y del que le concedieron una fácil oreja.
Paco Delgado
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