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Toros de Jandilla, terciados, justos de fuerza pero de buen juego, destacando segundo y sexto.
César Rincón (de blanco y oro), silencio con aviso y ovación.
El Cid (de caramelo y oro), ovación y silencio.
El Fandi (de nazareno y oro), ovación y oreja con petición.
La falta de fuerza fue el principal y mayor defecto que tuvo la corrida de Jandilla lidiada en la sexta función de la feria de la Magdalena. Un encierro terciado y cómodo de cabeza pero que tuvo buen son, fue manejable para los de coleta y dio hasta toros bravos, como el lidiado en segundo lugar, con el que El Cid compuso un trasteo con altibajos, con fases de mucha velocidad y otras con más temple y reposo. El quinto, en cambio, se paró muy pronto y el de Salteras, ahora más espeso, no pudo sacarle ni un muletazo.
También tuvieron muchas posibilidades los toros que correspondieron a El Fandi, especialmente el jabonero que cerró plaza. Pero el granadino, que se lució una vez más con las banderillas, dejó dos faenas muy largas y desvaídas, sin asumir grandes compromisos.
César Rincón no sacó nada en limpio de su lote, flojo pero asimismo bondadoso. Muy desconfiado con el primero y más entregado con el cuarto, pero sin rematar su quehacer.
Paco Delgado.
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