Alicante Martes, 23 de junio de 2009
 

Toros de Núñez del Cuvillo, desiguales de presentación y juego, destacando los lidiados en cuarto y sexto lugar.

EL Juli (de púrpura y oro), ovación y oreja con dos vueltas tras fuerte petición de otra.
Manzanares (de ciruela y oro), oreja y ovación.
Miguel Angel Perera (de celeste y oro), oreja con aviso y dos orejas.

Casi lleno.


Continúa desarrollándose la feria de Hogueras en un tono triunfal y amable, si bien ayer la presidencia se empeñó en enfadar al público -que por primera vez casi llenó la plaza- y menospreció a El Juli, que llevó a cabo lo más importante de la tarde sin que el señor presidente de turno hiciese justicia.

El torero madrileño, que con su primero no pasó de discreto, hizo lo mejor de esta cuarta función fogueril con el segundo toro de su lote, un astado que sin ser especialmente ofensivo sí tuvo más presencia que lo que hasta ese momento se había lidiado y que fue incansable en su embestir, haciéndolo con raza y motor, codicioso y al que El Juli llevó muy largo y con tanta inteligencia como brillantez, siendo un agravio comparativo para él tener el mismo premio que, por ejemplo, Manzanares, que, eso sí, dejó una fenomenal estocada para rubricar una primera faena muy irregular ante el anovillado segundo y que no se aclaró con el más parado quinto, o menor que el otorgado a Miguel Angel Perera, que obtuvo una oreja de su primero, sin presencia, fuerza ni esencia y fue de más a menos con el sexto, el otro buen toro del encierro, con el que tiró de repertorio de capa antes de sacar un trasteo en el que hubo temple, quietud y ligazón en su primer tramo pero que a partir del momento en que se echó la muleta a la zurda hubo muchos enganchones, falta de limpieza y muchas más dudas, no siendo de recibo que, de golpe, saliesen dos pañuelos en el palco.

Paco Delgado


Comentarios

Sin comentarios