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Toros de Lagunajanda, desiguales de presentación y con poca fuerza pero manejables.
Manuel Díaz "El Cordobés" (de blanco y oro), ovación y dos orejas.
Matìas Tejela (de burdeos y oro), silencio y ovación.
Abel Valls (de blanco y oro), oreja y palmas tras aviso.
De las cuadrillas han destacado Manuel Domínguez y Josele.
Más de media entrada.
La decimoquinta edición de la Corrida de Beneficencia de Castellón cumplió con su doble objetivo. Por un lado, primero, se recaudó un buen dinero, gracias al mucho público que acudió a la plaza, y, segundo, resultó entretenida y triunfal. Pese a la poca fuerza del encierro de Lagunajanda cada diestro tuvo, al menos, un toro que le permitió, lucir y optar al triunfo grande.
Pero sólo uno lo logró, Manuel Díaz "El Cordobés", que apenas pudo estar voluntarioso y aseado con su blando y parado primero, pero que con el más entregado cuarto compuso una primera mitad de faena muy templada y cadenciosa, muy limpia y ortodoxa antes de dar rienda suelta a su peculiar y particular concepción del toreo.
También pudo conseguirlo Abel Valls, que se llevó la primera oreja de la tarde tras una faena en la que bajó mucho la mano y toreó a su oponente con mando y ritmo. No se conformó con esa primera oreja y salió muy dispuesto frente al sexto, al que entendió muy bien y enganchó enseguida a su muleta, estando mucho rato y muy a gusto ante la cara de un toro al que tardó en matar, evaporándose así la posibilidad de abrir, por novena vez en su carrera, la puerta grande del coso de Montesinos.
Matías Tejela no tuvo material propicio con su primero, muy protestado por flojo y que intentó siempre rajarse, desentendido y sin presentar pelea, perdiendo una oreja del quinto, que tuvo más fuelle, al tardar en doblar el astado tras una faena muy asentada, sobre todo por el pitón derecho.
Paco Delgado.
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