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Novillos de Fuente Ymbro, de buen juego en conjunto. Cuarto y quinto fueron premiados con la vuelta al ruedo.
Oliva Soto ( de pastel y oro), ovación y vuelta al ruedo.
Abel Valls (de lila y oro), oreja y dos orejas.
Diego Lleonart (de rosa y oro), oreja y oreja.
Se cerró el capítulo dedicado a los novilleros en la presente edición de la Magdalena con un gran encierro de Fuente Ymbro, una de las ganaderías más en forma de la actualidad, que soltó un conjunto de en general muy buena nota y del que, curiosamente, fueron premiados los dos de más feo comportamiento: cuarto, manso, y quinto, rajado. Una novillada, dislates al margen, que sirvió de perfecta piedra de toque para el debut con picadores de dos novilleros surgidos de la Escuela de Tauromaquia local: Abel Valls y Diego Lleonart.
El primero, muy alto y espigado, demostró repertorio con la capa y evidenció buenas maneras manejando la muleta. Se llevó una oreja de su noble primero por una faena mandona y de mano baja y volvió locos a sus paisanos con un trasteo cadencioso y templado al quinto en el que dejó excelentes naturales que le valieron otras dos orejas.
El segundo se lució también con el capote y, tras una magnìfico tercio de banderillas a cargo de Vallito, llevó a cabo una labor muy entonada al tercero, saliendo a por todas con el sexto, aunque le pudieron las ganas y no terminó de acoplarse con el novillo.
Oliva Soto se lució al torear en redondo a su primero y perdió con la espada la oreja del cuarto, un novillo manso pero con movilidad y transmisión en el último tercio y que fue premiado muy a la ligera con la vuelta al ruedo.
Paco Delgado.
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